22 jul. 2011

Nuestra pequeña guerrilla - José Daniel Espejo

Conquisto los días.
Les disparo cigarros o poemas.
Los cerco paseando
por la orilla de un río eterno,
o al menos tan eterno y fugaz como cualquiera.
En casa, tras la cena,
la tele facilita el asalto final.
No es complicado. Entonces
se abren, se convierten en polvo
delante de mí.
Todas las mañanas empieza la batalla.
No hay bandera. No hay botín.
Apenas odio
costumbre
miedo
a ser un prisionero de guerra en las celdas del Tiempo.

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