Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
26 sept 2013
18 sept 2013
Used words, Juan Luis Panero
Con palabras usadas,
gastadas por el tiempo y la costumbre,
cuyo último temblor ya no se siente.
Con palabras, como sueños, quemadas por la vida,
esta noche de lluvia hablo contigo,
trato de hablar al menos, ligeramente ebrio,
construyendo cada sílaba en el país de nunca jamás,
y sintiendo esa repentina lucidez
con la que, de pronto, rompemos la rutina de ser y conocemos,
sintiendo, digo, esa rara sensación, distante y desangrada,
del whisky, de la noche y el silencio,
de la entusiasta desesperación con que aceptamos la derrota,
de ese vértigo, a veces, sólo a veces, tuyo y mío,
donde morimos sonriendo con los ojos abiertos.
Sintiendo lo poco que es un beso al fondo de tu lengua,
o tus ojos mirándose en los míos,
o nuestras manos unidas en el aire,
recorriendo un museo de aceptados fracasos.
Desfilan, batallón desolado de fantasmas,
nombres y nombres con distinto eco.
Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas, ciudades imposibles,
contestar una vieja pregunta
cuya respuesta sólo la muerte ya conoce.
Años y años, voluntarios exilios de seres y países,
los hijos que no quise tener, los que tú sí tuviste,
el temblor del deseo que aún guardas en tu piel,
mi repetido navegar de cama en cama,
se reúnen y afirman su destino
frente a la ceremonia del amanecer.
Y todo lo sabemos y está escrito en tus ojos,
sin embargo hoy, este día con sol, -tan raro en Bogotá-
de finales de julio, de algún año cualquiera,
te propongo mi amor, sé que tú aceptarás,
con palabras usadas, te propongo mentirnos.
Pasada ya la noche, quietos frente al espejo,
mientras yo me afeito y tú pintas tus labios,
te propongo mi amor, decir que nos queremos.
Decir -y son tan sólo ejemplos- «hoy existe la vida por nosotros»
o «tú no te morirás nunca»
o, tal vez, «aún hay noches y noches que esperan
nuestros brazos, ese especial calor de dormir abrazados».
Olvidando, tratando de olvidar nuestro pasado,
ignorando el futuro, sin duda inalcanzable,
con palabras gastadas, decir y repetir
-es otro ejemplo- «gracias mi amor por haber existido».
Al menos por un rato -a nadie molestamos-
con palabras usadas mentirnos y mentirnos,
mentirnos contra el tiempo, despreciar su victoria.
3 abr 2012
Te enterraré en un verso... - José María Parreño.
Te enterraré en un verso
que no he encontrado aún,
maniatada con tinta
en una zanja escrita a tu medida,
en un renglón de abismo
cavado para ti.
Te haré pedazos, letras.
Desmembrada. Y así
todos podrán leerte
y nadie, escúchame,
nadie
descubrirá tu cuerpo.
que no he encontrado aún,
maniatada con tinta
en una zanja escrita a tu medida,
en un renglón de abismo
cavado para ti.
Te haré pedazos, letras.
Desmembrada. Y así
todos podrán leerte
y nadie, escúchame,
nadie
descubrirá tu cuerpo.
Te sé... - José María Parreño.
Te sé
oxidada de silencio y noviembre
y abrazada a tus piernas
y desnuda
se te enfría
la saliva en los labios
y hasta tu sombra es dura
en la alcoba
tus medias derramadas
son medusas
de un mar
al que no iremos nunca
oxidada de silencio y noviembre
y abrazada a tus piernas
y desnuda
se te enfría
la saliva en los labios
y hasta tu sombra es dura
en la alcoba
tus medias derramadas
son medusas
de un mar
al que no iremos nunca
20 mar 2012
Poema XIX de La montaña hendida - Eduardo Moga.
Se unifica la saliva
y circula
desde la migraña hasta el glande,
desde el sudor de la habitación
hasta la flores más negras.
Somos la saliva que gira en los miembros numéricos,
la saliva acoplada al vértigo.
cristaliza como el árbol,
ríe geológicamente,
y yo la persigo con mi piel, con la culata de la piel,
con la masticación que corona el latido.
su tránsito de bulbos, su río haciéndote,
haciéndome,
erguido bajo tus piedras
y tu consciencia.
No veo nada, salvo el círculo,
que es sol nocturno,
sed de luto
que me procura íntimos intestinos
y penumbras blandas
y besos transtornados.
Bebo, pues, bebemos,
coordinamos las glándulas,
nos bañamos en carne,
las baldosas son carne,
las pestañas son carne,
el edredón es carne,
y los líquidos en el límite de la fuga,
y el estertor de las nalgas,
y el signo igual que componemos
en esta penumbra que conserva
los enseres de nuestra soledad.
Qué rumor de vientres simultáneos.
Qué prisa de bocas
extrayendo, culpables,
lo último de nuestro cuerpos.
25 ene 2012
Cuerpo a la vista - Octavio Paz.
Y las sombras se abrieron otra vez
y mostraron su cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina
de tus dientes caníbales,
prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado
y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la una que asciende
a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.
y mostraron su cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina
de tus dientes caníbales,
prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado
y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la una que asciende
a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.
Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minutos después
son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como las espalda del río a la luz del incendio.
y un minutos después
son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como las espalda del río a la luz del incendio.
Aguas dormidas golpean día y noche
tu cintura de arcilla
y en tus costas,
inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca
y un largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las uñas de los dedos de tus pies tu cintura de arcilla
y en tus costas,
inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca
y un largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
están hechas del cristal del verano.
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta,
negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca de horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra,
de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
9 ene 2012
Cactus - Sahar Khalifeh.
" ¿Por qué nos duelen las canciones heridas? ¿Por qué somos un pueblo romántico? No, él no era romántico. Había dejado de serlo. O eso había llegado a creer. ¿Cómo había llegado a éste punto? Entrenamiento, disparos, serpenteo cuerpo a tierra, tensión del vientre… Y el hombre deja de ser romántico, en sus actos y en su lógica. Los sueños individuales se desvanecen, y el individuo se convierte en una bala del arsenal. Quizás la experiencia lo perfeccione y se convierta en un misil. Un misil dirigido. Esta es la lógica. Dijeron muchas cosas, dijimos muchas cosas. Cosas lógicas, ecuaciones históricas que se imponen a la existencia del individuo y éste se convierte en el número de la ecuación. Número. Números. Se conforma la ecuación de manera científica, realista, palpable. Y el romanticismo fenece. Mueren los sueños sensibles, muere la poesía. "
1 dic 2011
M. Wittig.
Y/o descubro que tu piel se te puede quitar delicadamente película a película, y/o tiro, se levanta, se enrosca bajo tus rodillas, partiendo de las ninfas, y/o tiro, se desliza a lo largo de tu vientre extremadamente fina transparente, partiendo de los riñones, y/o tiro la piel descubre los músculos redondos y los trapecios de la espalda, se levanta hasta la nuca, y/o llego bajo tu pelo, m/is dedos atraviesan la masa, y/o toco tu cráneo, y/o lo tengo con todos m/is dedos, y/o lo aprieto, y/o alcanzo la piel sobre toda la caja craneana, y/o arranco brutalmente la piel bajo los cabellos, y/o descubro la belleza del hueso brillante recorrido por los vasos sanguíneos, m/is dos manos destrozan la bóveda y el occipital se abre hacia atrás, m/is dedos se hunden ahora en las circunvoluciones cerebrales, las meninges son atravesadas y brota el liquido raquidiano por todas partes, m/is manos se sumergen en los blandos hemisferios, y/o busco el bulbo raquídeo y el cerebelo comprimido en algún lugar del fondo, y/o te tengo toda entera ahora muda inmovilizada todo tu grito bloqueado en tu garganta tus últimos pensamientos frenados tras tus ojos en mis manos, el día no es mas puro que el fondo de m/i corazón m/i muy querida.
Las tejedoras - J.Cortázar.
Las conozco, las horribles, las tejedoras
envueltas en pelusas
en colores que crecen de las manos del hilo
al cuajo tembloroso moviéndose en la red de
dedos ávidos
Hijas de la siesta, pálidas babosas escondidas del sol,
en cada patio con tinajas crece su veneno y su paciencia,
en las terrazas al anochecer, en las veredas de los barrios,
en el espacio sucio de bocinas y lamentos de la radio,
en cada hueco donde el tiempo sea un pulóver.
Teje, mujer verde, mujer húmeda, teje, teje,
amontona materias putrescibles sobre tu falda
de donde brotaron tus hijos,
esa lenta manera de vida, ese aceite de oficinas y
universidades,
esa pasión de domingo a la tarde en las tribunas.
Sé que tejen de noche, a horas secretas, se levantan del sueño
y tejen en silencio, en la tiniebla; he parado en hoteles
donde cada pieza a oscuras era una tejedora, una manga
gris o blanca saliendo debajo de la puerta; y tejen
en los bancos,
detrás de los cristales empañados, en las letrinas tejen, y
en los fríos lechos matrimoniales tejen de espaldas
al ronquido.
Tejen olvido, estupidez y lágrimas,
tejen, de día y noche tejen la ropa interna, tejen
la bolsa donde se ahoga el corazón,
tejen campanas rojas y mitones violeta para
envolvernos las rodillas,
y nuestra voz es el ovillo para su tejido, araña amor,
y este cansancio
nos cubre, arropa el alma con punto cruz punto
cadena Santa Clara,
la muerte es un tejido sin color y nos lo estás tejiendo.
¡Ahí vienen, vienen! Monstruos de nombre blando,
tejedoras,
hacendosas mujeres de los hogares nacionales,
oficinistas, rubias.
mantenidas, pálidas novicias. Los marineros tejen,
las enfermas envueltas en biombos tejen para el insomnio,
del rascacielo bajan flecos enormes de tejidos, la ciudad
está envuelta en lanas como vómitos verdes y violeta.
Ya están aquí, ya se levantan sin hablar,
solamente las manos donde las agujas brillantes van y vienen,
y tienen mans en la cara, en cada seno tienen manos, son
ciempiés son cienmanos tejiendo en un silencio
insoportable
de tangos y discursos
envueltas en pelusas
en colores que crecen de las manos del hilo
al cuajo tembloroso moviéndose en la red de
dedos ávidos
Hijas de la siesta, pálidas babosas escondidas del sol,
en cada patio con tinajas crece su veneno y su paciencia,
en las terrazas al anochecer, en las veredas de los barrios,
en el espacio sucio de bocinas y lamentos de la radio,
en cada hueco donde el tiempo sea un pulóver.
Teje, mujer verde, mujer húmeda, teje, teje,
amontona materias putrescibles sobre tu falda
de donde brotaron tus hijos,
esa lenta manera de vida, ese aceite de oficinas y
universidades,
esa pasión de domingo a la tarde en las tribunas.
Sé que tejen de noche, a horas secretas, se levantan del sueño
y tejen en silencio, en la tiniebla; he parado en hoteles
donde cada pieza a oscuras era una tejedora, una manga
gris o blanca saliendo debajo de la puerta; y tejen
en los bancos,
detrás de los cristales empañados, en las letrinas tejen, y
en los fríos lechos matrimoniales tejen de espaldas
al ronquido.
Tejen olvido, estupidez y lágrimas,
tejen, de día y noche tejen la ropa interna, tejen
la bolsa donde se ahoga el corazón,
tejen campanas rojas y mitones violeta para
envolvernos las rodillas,
y nuestra voz es el ovillo para su tejido, araña amor,
y este cansancio
nos cubre, arropa el alma con punto cruz punto
cadena Santa Clara,
la muerte es un tejido sin color y nos lo estás tejiendo.
¡Ahí vienen, vienen! Monstruos de nombre blando,
tejedoras,
hacendosas mujeres de los hogares nacionales,
oficinistas, rubias.
mantenidas, pálidas novicias. Los marineros tejen,
las enfermas envueltas en biombos tejen para el insomnio,
del rascacielo bajan flecos enormes de tejidos, la ciudad
está envuelta en lanas como vómitos verdes y violeta.
Ya están aquí, ya se levantan sin hablar,
solamente las manos donde las agujas brillantes van y vienen,
y tienen mans en la cara, en cada seno tienen manos, son
ciempiés son cienmanos tejiendo en un silencio
insoportable
de tangos y discursos
9 nov 2011
Lo imposible - Hugo Mujica.
Llueve sobre
el silencio de un plato vacío,
llueve
y se desborda lluvia.
Hay que derramarse hasta
lo imposible de uno mismo:
la herida sin decirse sangre,
el alma sin saberse alma.
18 oct 2011
12 oct 2011
Antigonish - William Hughes Mearns (traducción propia)
- Ayer en las escaleras conocí
- a un hombre que no estaba allí.
- Hoy de nuevo tampoco estaba
- Oh, ¡como deseo que se vaya!
- Cuando anoche llegué a casa
- el hombre allí me esperaba
- Pero miré alrededor del salón
- y ya no lo vi en la habitación!
- ¡Vete lejos, vete lejos, y no vuelvas nunca más!
- ¡Vete lejos, vete lejos, y no golpees la puerta al cerrar!
- (Golpe)
- Anoche en las escaleras vi
- a un hombrecillo que no estaba ahí.
- Tampoco hoy aquí estaba.
- ¡Como desearía que se marchara!
Transparencia - Hugo Mujica.
Noche sin cielo
y lo más alto
es el nacer de la lluvia.
Sin un antes
ni un después,
en su puro ahora
cae la lluvia;
cae sobre el mundo
y algo,
algo otro que la duda o la certeza,
es el nacer de la lluvia.
Sin un antes
ni un después,
en su puro ahora
cae la lluvia;
cae sobre el mundo
y algo,
algo otro que la duda o la certeza,
se transparenta sobre sus aguas.
10 oct 2011
Bajo tu clara sombra - Octavio Paz.
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....
Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.
8 sept 2011
Y la muerte perderá su dominio - Dylan Thomas.
Y la muerte perderá su dominio.
Los muertos desnudos serán un solo muerto.
Con el hombre en el viento y la Luna de occidente;
cuando se descarnen los huesos y desaparezcan los huesos.
Donde hubo codos y pies aparecerán estrellas.
Y aunque se sumerjan en profundas aguas tendrán que resurgir.
Y aunque los amantes se extravíen perdurará el amor.
Y la muerte perderá su dominio.
Los muertos desnudos serán un solo muerto.
Con el hombre en el viento y la Luna de occidente;
cuando se descarnen los huesos y desaparezcan los huesos.
Donde hubo codos y pies aparecerán estrellas.
Y aunque se sumerjan en profundas aguas tendrán que resurgir.
Y aunque los amantes se extravíen perdurará el amor.
Y la muerte perderá su dominio.
(...)
Soy nadie ¿Tú quién eres? - Emily Dickinson.
Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.
Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.
Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.
Emily Dickinson.
"Si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía"
La palabra - Pablo Neruda
"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...
...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."
30 ago 2011
Hay un alma - Hugo Mujica
apenas la sed
descubre sin cubrir, apenas el agua
acaricia el borde
sin extender la herida,
es lo ausente lo que más
se muestra,
lo olvidado lo que más se espera.
hay un alma
lo dice la sed y
el agua
lo calle el olvido, la herida
abierta entre el sueño
y la vigilia
el naufragio de todo reflejo
en la transparencia olvidada.
descubre sin cubrir, apenas el agua
acaricia el borde
sin extender la herida,
es lo ausente lo que más
se muestra,
lo olvidado lo que más se espera.
hay un alma
lo dice la sed y
el agua
lo calle el olvido, la herida
abierta entre el sueño
y la vigilia
el naufragio de todo reflejo
en la transparencia olvidada.
29 ago 2011
A través - Octavio Paz
Doblo la página del día,
escribo lo que me dicta
el movimiento de tus pestañas.
escribo lo que me dicta
el movimiento de tus pestañas.
Mis manos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo.
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo.
Entro en ti,
veracidad de la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
beber el vino negro:
toma mis ojos y reviéntalos.
veracidad de la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
beber el vino negro:
toma mis ojos y reviéntalos.
Una gota de noche
sobre la punta de tus senos:
enigmas del clavel.
sobre la punta de tus senos:
enigmas del clavel.
Al cerrar los ojos
los abro dentro de tus ojos.
los abro dentro de tus ojos.
En su lecho granate
siempre está despierta
y húmeda tu lengua.
siempre está despierta
y húmeda tu lengua.
Hay fuentes
en el jardín de tus arterias.
en el jardín de tus arterias.
atravieso tu pensamiento en blanco:
desmemoria me guía
hacia el reverso de la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)